Masianco
Blanco · Pinot GrigioEl punto de comparación. Cítricos, flor blanca y un fondo de miel, con melocotón y albaricoque. Se prueba primero para tener en boca el Véneto sin concentrar —y medir contra él todo lo que viene después.
Masi Agricola · Valpolicella · Una noche
Cinco vinos del Véneto y la técnica que los explica: uvas secadas cien días antes de fermentar.
La experiencia
Dos horas en mesa pequeña con el embajador de Masi para Estados Unidos y con Guida Rodríguez, sommelier WSET Level 3. No es una degustación de pie con una copa en la mano.
Es desarmar el vino hacia atrás. Cada copa abre una pregunta —por qué sabe a fruta seca y no a fruta fresca, por qué esta ladera y no la de al lado, qué le hacen cuarenta meses en madera— y la respuesta lleva siempre al mismo sitio: un desván de Valpolicella donde la uva pasó cien días perdiendo agua.
Al final de la noche no te llevas cinco vinos probados. Te llevas el método: qué decidió el que hizo ese vino, en qué momento, y por qué eso está ahora en tu copa.
Las dos últimas botellas —Campolongo di Torbe y Mazzano— son los crus de viñedo único de la Cantina Privata Boscaini: etiqueta escrita a mano, la cantidad producida anotada en la botella y unas quince mil botellas al año para el mundo entero. Rara vez se abren por copa, y casi nunca las dos la misma noche.
La técnica
Esto es lo que vamos a explicar en la mesa. Aquí va el resumen — muévelo tú mismo y mira qué le pasa a la uva.
Appassimento significa marchitar. Después de la vendimia, los racimos no van a la prensa: se acuestan sobre arele, bandejas de bambú, en desvanes ventilados de Valpolicella. Ahí se quedan.
Masi los deja un mínimo de cien días. Durante ese tiempo la uva pierde entre el 35 y el 40 % de su peso en agua. Lo que no se va —azúcar, taninos, aromas— queda concentrado en menos volumen.
Por eso un Amarone sabe a fruta seca y cacao en lugar de a fruta fresca. No es la barrica ni la levadura: es tiempo y aire. La bodega no añade nada, solo quita agua.
Cuatro de los cinco vinos de la noche pasan por ahí. El otro, el blanco, no —y por eso se sirve primero: es la referencia contra la que se mide todo lo demás. Esta foto es un fruttaio de verdad, con las arele cargadas.
Arrastra los días →
La cata
Se empieza por un blanco sin concentrar, para dejar una referencia en la boca. Después entran cuatro Amarone que suben en intensidad: la ladera de Costasera, lo que le hacen cuarenta meses más de crianza, y al final los dos crus de viñedo único de la Cantina Privata Boscaini —Campolongo di Torbe y, más arriba en la montaña, Mazzano—. Poder compararlos uno al lado del otro es lo que casi nunca ocurre.
El punto de comparación. Cítricos, flor blanca y un fondo de miel, con melocotón y albaricoque. Se prueba primero para tener en boca el Véneto sin concentrar —y medir contra él todo lo que viene después.
Aquí entra la técnica. La ladera mira al suroeste, hacia el lago de Garda, que devuelve luz y calor a la uva. Fruta seca y cacao en lugar de fruta fresca: el Amarone insignia de la casa.
La misma ladera, la mejor fruta y cuarenta meses de crianza, con un 10 % de Oseleta —una uva casi extinta que Masi recuperó— para darle esqueleto. Mismo sitio, otro tiempo.
Viñedo único sobre suelos calizos y volcánicos descompuestos: un Amarone redondo y aterciopelado. Cantina Privata Boscaini, etiqueta escrita a mano y la cantidad producida anotada en la botella.
El viñedo más alto de la casa, en Negrar, entre 350 y 415 metros sobre marga cretácica. Menos calor, más aire y una uva que madura despacio: donde Campolongo es terciopelo, Mazzano es especia, tabaco y estructura. Se embotella solo en las añadas que lo merecen.
Quién sirve
Brand Ambassador de Masi
Familia de viticultores: los suyos tenían viñedos en el centro de Grecia desde principios del siglo XX, antes de emigrar a Montreal. Más de veinte años en el vino.
Representó a Masi en Canadá desde 1999 y pasó al mercado estadounidense en 2005. Viaja con regularidad a Valpolicella para trabajar con la familia Boscaini y el Grupo Técnico de Masi.
Fundadora · Wine & Sense Club
Sommelier certificada y profesional WSET Level 3. Fundó Wine & Sense Club para compartir lo que trae de sus propios viajes: selecciona cada vino visitando viñedos y hablando con quienes los hacen.
Conduce la cata y modera la mesa: por qué se prueba en este orden, qué buscar en cada copa y cómo cambia el vino entre la primera y la última.
Detalles del evento
Reservar
La mesa se arma para un grupo pequeño y no se amplía: es lo que permite que las cinco botellas alcancen y que la conversación siga siendo una sola. Cuando se llena, se cierra.
Debe tener 21+ para asistir · Cupos limitados